
A Sapiranga se llega saliéndose de la carretera y entrando en un camino polvoriento paralelo a esta. Después de charlar con los guardas, caminamos por el sendero de arena que entra en la selva. Unos lugareños le llevan a Milena un decápodo muy raro. Es el cangrejo de río más extraño que hemos visto; parece salido de una revista de criptozoología. Por su forma y lo que nos dijeron, deducimos que debe de vivir en los saltos de agua, capturando microfauna, con unos pincelillos en la punta de sus pinzas del primer y segundo par de patas, modificadas para oscilar, mientras se agarra a las piedras con un trecer par de patas superdesarrollado. Increíble. Pronto subiré un esquema del bicho que tengo pensado hacer en cuanto me dejen echarle otra ojeada. Fue un buen inicio para nuestra visita.
En el camino se nos cruzó enseguida, y a toda velocidad, una oruga de satúrnido, gigante, con manchas que formaban cuadros (!) marrones, rojas y anaranjadas, que le daban el aspecto de llevar el estampado de un kilt. Nos sorprendió ver una oruga con tanta prisa. ¿Llegaría tarde a su ensayo de baile Ceilidh?
Entre los últimos cantos de aves, llegamos a un claro fomado por una zona rocosa. Sapiranga está formada por selva y restinga arbustiva. Esta zona correspondía a esta última. Las rocas se elevan entre los árboles, y sobre ellas crecen palmeras licurí, y cactus alargados. Se pasean varios tipos de lagartos Tropidurus, aprovechando el calor remanente en la roca.
Rebuscando entre las bromelias encontramos un saltamontes que a simple vista parece normal, pero más de cerca uno se da cuenta de que es un bicho inimaginable para un europeo: un ortóptero carnívoro, el Cerberodon. La mayor pesadilla de Dalí. Y realmente tiene aspecto de depredador. Vamos, del de la película incluso. Es una hembra, pequeña
y verde, pero después aparece un macho en una palmera, más grande (unos 15 cm.). La imagen habla por sí sola.Siguiendo con los saltamontes, en el suelo de la restinga, Agustín me señala algo entre la hierba. Esto lo hace a propósito, para demostrarme lo bien que se camufla otro saltamontes, el Stiphra o saltamontes-palo, como yo le he llamado. Al igual que el insecto-palo, se balancea hacia delante y hacia atrás para caminar, simulando ser movido por el aire. Cuando existe una amenaza, como la que suponíamos nosotros cogiéndolos y manoseándoles, pegan un salto como ayudados de un resorte invisible, pero la caída es bastante torpe y no suelen ir muy lejos. De estos dos ortópteros es muy poco lo que se sabe, y su taxonomía está por estudiar.
En un mismo día, ya había visto tres bichos que, si me cuentan que existen, no lo hubiese creído. En las bromelias de la roca Milena empezó la caza de una
pequeña rana arborícola (Eleutherodactylus ramagii) y yo con ella. Parece que estas ranitas no pasan por la fase de renacuajo - otro freak del mundo animal, sí - directamente nacen con forma de rana adulta.Me hablaban en la facultad de que encuentran continuamente nuevas especies de ranas, y ahora realmente me lo creo. Cae la noche y es cuando todas empiezan a cantar, junto con los sapos, en un gran concierto desafinado.
Y la caza continúa...
3 comentarios:
En África y Turkmenistán existen saltamontes carnívoros de unos 20 cm. y que muerden cuando se cogen en la mano. Son también Tettigoniidae, pero el el género es Saga.
Se sabe muy poco de estos bichos. Cuando uno viaja un poco lejos, se da cuenta de que la taxonomía está aun en pañales...
Pues lo más increíble es que también tenemos un Saga en la Península Ibérica, del que se sabe tan poco como de sus parientes africanos: Saga pedo.
El nombre no es una maravilla, pero el bicho sí. Cada vez me entran más ganas de dedicarme a la sistemática...
http://espacionatural.com/4images.php?image_id=4901
Y qué decir de esa página: qué país "desarrollado" de mierda. Y qué comunidad autónoma de capullos, Madrid. Haciendo un Parque Nacional con los restos de sus especulaciones inmobiliarias.
Hay que decir aqui que Tettigonia, los saltamontes verdes de la Península Ibérica, tienen dieta carnívora y herbívora a la vez.
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