No hay nada mejor para despertarme y alegrarme el día que poner una culebra en mis manos. Y no hablo en sentido figurado. Por las mañanas tengo la presión tan baja que si consigo hacerme un café ya es un gran logro. Me voy despertando poco a poco y me meto en la espesura. A esta hora los pájaros están como locos cantando a ver quién es el que da un tono más alto que los otros. Entro en un pequeño claro, un estruendo de gritos me hace mirar al cielo y veo pasar una bandada de papagayos azules.
Cuando Agustín y Milena se acercan, vemos una Deinops o araña gladiador. Me quedo maravillado ante este bicho, que sólo había visto en documentales. Cuando sube un coleóptero por el pedúnculo de la hoja de palmera sobre el que la araña se encuentra suspendida, de unos hilos casi invisibles, la Deinops, que sujeta una red entre sus patas, la proyecta hacia el bicho como un tirachinas y lo envuelve, guardándolo para comérselo más tarde; cuando le entre el hambre.
En el camino, un ejército de hormigas se mueve a toda velocidad, arriba y abajo. En ese momento recuerdo las historias que me han contado sobre hormigas cazadoras. Que si pueden comerse un caballo en minutos, que entraron en casa de Fulanita y se llevaron hasta la tele...
Pero paseando entre ellas parecen de lo más inofensivas. Cierto que se llevan muchos bichos al hormiguero. Una de ellas encuentra una presa, y enseguida lanza señales a las demás, que se van acercando y la van abatiendo- una mariposa nocturna -. Cuando el número es lo bastante grande, la arrastran sin dificultad al hormiguero, moribunda. Esta es toda la experiencia con las
marabunta que he llegado a tener. Pero parece que sí deben ser temidas, porque su mordedura inocula un veneno neurotóxico, muy peligroso.
Pero no fueron estas hormigas, sino unas de aspecto mucho más inofensivo, las que nos subieron por los pantalones, y llegaron a mordernos hasta en nuestras partes bajas, confundiéndolas quizá con algún exótico fruto velloso. Esto ocurre mientras buscamos anolis entre la hojarasca. Y aparece uno, Coleodactylus meridionalis. Éste es uno de los menores lagartos del mundo, junto con otro descubierto en mi isla favorita.
El viaje dio para mucho más, pero no tengo todo el día.
A la vuelta me quedé un rato en casa de Agustín y Milena. Es un piso lleno de biólogos (en aquel momento eran 5). Damos un repaso a las fotos de Agus, que son realmente buenas (sobre todo comparadas con las mías). Esta peculiar familia comparte el piso con un perro; o, mejor dicho, el perro les deja vivir allí. Popper es un cruce de caniche de color gris azulado, con cara de psicópata. Cuando estoy tan tranquilo sentado en el sofá, Popper se abalanza sobre mi pierna y se roza obscenamente. "Lo peor es que llega a eyacular". Me advierten. Viendo este comportamiento, pensaba que el nombre le venía de la droga...
Popper siempre escoge tíos como víctimas. Y en la calle, sólo monta otros machos. Si son perros de lanas, como él, mejor. De las hembras no quiere saber nada. Esto es muy curioso, porque mi amigo Agustín, aunque no monta otros machos - al menos, eso dice - siempre está rodeado de gays. En su departamento, en casa, y cuando sale. Aunque yo empiezo a pensar que esto es una estrategia para montárselo con más tías.
2 comentarios:
a min a ligazón á súa illa favorita non me funciona... :) Non sei se é cousa miña ou xeral. Ríome moito cos seus posts.
Bom, a ilha onde se descobreu o bicho é Beata, que á sua vez pertence a República Dominicana, ou sexa: minha ilha favorita é La Española.
A ligazon a mim me funciona, mas é a seguinte:
http://cienciahoje.uol.com.br/controlPanel/materia/view/2608
ou pode procurar no google:
Sphaerodactylus ariasae
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