martes, 16 de diciembre de 2008

kundalini blues



No sé si es el fumadón que llevo, pero me ha dado por volver a escribir. Sé que el blog ha dado un giro narrativo rápido, pero los últimos vídeos que he subido explican en cierto modo el porqué de ese giro. Estoy otra vez en Madrid, pasando una temporada, intentando ahorrar para irme a Australia. El principal motivo es Lore, un australiano que conocí hace casi un año, pero con quien las cosas han empezado a ser serias sólo hace unos meses; y en la distancia, claro.

Esta mañana Lore - que ha vuelto a Byron Bay después de haber trabajado en un proyecto humanitario en Bali; me contaba una pequeña historia de su cotidiano: cómo se reencontró con un amigo al que ayudó a salir del armario hace poco más de un año. Este amigo, que trabaja en la ecoaldea en que él vive, se le acercó ayer, con esperanzas de que Lore le correspondiese, de alguna forma entendiendo mal aquella muestra de amistad de un año atrás, pero a la vez con total inocencia. Lore entonces le explicó que estaba con alguien y él se puso a llorar. Cuando le preguntó el porqué de sus lágrimas, la respuesta de Joey (vamos a llamarle así, pero permanece en el economato) fue que por primera vez no le habían visto como un trozo de carne. Y es que resulta tan difícil conocer a alguien que no haya perdido de todo esa inocencia... y la propia palabra inocencia parece tener tintes despectivos. Y no sólo eso es difícil, sino conocer a alguien que a su vez reconozca esa inocencia en el otro.

Después de todo esto tuve con mi novio una larga conversación en Skype sobre qué energías están envueltas en las relaciones humanas, y cuánto podemos ir derrochando por el camino si no somos conscientes. Y me he visto claramente reflejado en ello, y en la rueda del Karma; y he llegado a la conclusión de que el mayor desafío de esta encarnación son sin duda las relaciones. Porque existe una pulsión sexual que la mayoría no sabemos manejar, y en la búsqueda de pareja, fortuíta o permanente, involucramos nuestro ego, disfrazamos nuestros verdaderos objetivos, o simplemente nos distraemos de lo que es realmente importante en nuestras vidas. Soy el primero en reconocer que buscando sexo, muchas veces, persigo una ilusión (por gratificante que resulte, al menos momentáneamente).

El sexo juega un papel tan importante en el mundo gay, entre otras cosas, por causa de una represión sexual que todos hemos vivido, por lo que nunca parecen haber hombres del todo "sanos" en el horizonte. Pero los hay. Lo difícil es estar a la altura.